Por LUIS VICENTE LEÓN*
Hay dos tipos de venezolanos:
1) Los que están celebrando la eliminación de las licencias petroleras (que generan empleos y recursos que permiten al país funcionar mejor, aún con todos sus graves problemas y deficiencias).
Que se alegran de que se declare a Venezuela (no solo al gobierno) “enemigo de USA” y se abran las puertas para la prohibición de entrada de TODOS los venezolanos a ese país, la cancelación de las visas, la repatriación forzada de inocentes a la par que los culpables, sin derecho a la defensa.
Que se jactan de ser los promotores de que se rompa cualquier tipo de negociación que permita atender problemas fundamentales de la gente.
Que sienten felicidad de que no haya embajada ni consulados dónde poder resolver desde una visa hasta un asilo diplomático, y les parece maravilloso que no haya vuelos directos, pese a que sí los hay por decenas de USA a casi todas las autocracias del mundo.
Es decir, que creen que la lucha contra Maduro, que ha sido completamente ineficiente e inútil, justifica que los venezolanos aumenten sus penurias y caminen hacia un encierro equivalente al de Irán, Afganistán, Cuba… con un país destruido y una población mermada y migrante, pero sin cambios de gobierno.
2) Los que creemos que la lucha por la democracia debe hacerse en paz, basada en presiones políticas inteligentes y negociaciones que no afecten la calidad de vida de la gente inocente.
Que no estamos dispuestos a aceptar la destrucción de nuestra infraestructura, empresas y espacios de participación política, restringidos pero que aún existen, bajo un argumento repetido y falso de que el autoflagelo producirá un cambio político, que está más en la mente de sus propulsores que en la realidad, puesto que ellos mismos no tienen propuesta diferente a pedirle a la gente que se suicide.
Nos negamos a convertir a Venezuela en un país autoexcluido y su gente marcada injustamente, en una estigmatización inaceptable de terrorista, narcotraficante o criminal, porque algunos grupos indeseables en efecto lo sean y otros grupo de políticos crean que vale la pena generalizar injustamente para continuar “su lucha”.
Hay una Venezuela que quiere libertad y democracia pero no está dispuesta a encerrarse, abandonar a los suyos, destruir sus empresas, acabar con el país, aceptar los calificativos de criminales y aplaudir como focas.
Queremos buscar salidas negociadas que construyan una ruta futura de solución real a nuestros problemas, que son miles, respetando la vida de nuestra gente y la supervivencia de nuestro país.
* Luis Vicente León es Economista, Magister en Ingeniería Empresarial, Presidente de @Datanalisis, Profesor UCAB e IESA.