Un Cónclave simplón

“Cónclave” es una película sin diálogos profundos, que va mostrando hechos sin presentar mayores detalles y con una argumentación bastante simplona, aunque tiene un desenlace inesperado: quien fue escogido como Papa es un cardenal mexicano in pectore, con útero y con la decisión personal de no someterse a la histerectomía laparoscópica.  

Se esperaría, o eso era lo que yo esperaba, observar la urdimbre de manipulación en este tipo de reuniones secretas de los cardenales católicos, venidos de todos los rincones de la Tierra. Pero sólo hubo menciones tímidas sobre negocios, corrupción, amenazas, compra de alianzas y distribución de cargos.

La película ni siquiera trata sobre la cantidad de crímenes sexuales cometidos por sacerdotes, obispos y cardenales, muchos de ellos ocultados y respaldados durante décadas por los líderes de los dicasterios; y que han sido expuestos por periodistas en diferentes países, destacándose las violaciones cometidas contra niños y niñas. Muy seguramente esto se debe a que es una adaptación perfecta del libro del mismo nombre, y no se da la libertad de abordar temas tan polémicos.

Lo único que se muestra en materia sexual, es la relación amorosa de un joven sacerdote africano con una mujer, de cuya unión nació un niño, lo cual le frustra en su edad adulta, siendo Cardenal, la posibilidad de ser Papa. 

En “Cónclave” nadie habla del asesinato de niños indígenas por parte de miembros de la iglesia católica canadiense. Muy seguramente el autor del libro estaba más interesado en auscultar la posibilidad y las consecuencias de que un hombre con útero pudiera ser Papa.

Hay un aspecto que es interesante y se destaca en algunos episodios de la película: la presencia de un sector ultraconservador muy influyente de cardenales xenófobos, racistas y  homófobos, que han lanzado una cruzada en contra de una iglesia moderna, defensora de los derechos humanos.

La pelicula también queda en deuda con la guerra política que evidentemente se presenta durante los cónclaves. Es bastante tímida en este aspecto, que cobra mucha actualidad ante la crisis de salud del Papa Francisco, quien por ejemplo ha sido atacado vehementemente por cardenales y excardenales como Timothy Dolan, Joseph Strickland de Tylor, Carlo Caffarra, Leo Burke, Walter brandmüller y Joachín Meisner, hombres muy ricos que han tenido a la iglesia como un centro de negocios y ven en las actitudes del actual Pontífice un riesgo para sus intereses. 

Ahora que la muerte ronda la habitación del Papa Francisco, nos debemos preparar para el posible regreso de los ultraconservadores al poder en la Santa Sede, pues no hay que olvidar que la política va muy de la mano de los propósitos de una parte de los cardenales, que tienen relaciones con los neofascistas alemanes e italianos y con la ultraderecha norteamericana.

Es posible que los católicos tengan un Papa que recoja las iniciativas de Donald Trump contra los movimientos feministas, los migrantes, los negros y la comunidad LGBTIQ. No es extraño que ello pueda ocurrir y que la iglesia eche para atrás sus precarios avances en diversidad, equidad e inclusión.

@humbertotobon

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